∴∴∴ He salido de clase y he pensado: “Venga, me apetece un chino” (para variar). Normalmente tardan mucho en preparar la comida, vete tú a saber, y he decidido leer el diario para matar el tiempo. Estaba en chino, así que durante media hora solo he podido descifrar Aznar, Sharapova y Cacaolat. Me he apuntado la transcripción de mi horóscopo (virgo) en chino y se lo he enseñado a la cocinera.
“¡Qué bien eshclibe ushté!”
Después la mujer se ha motivado y me ha escrito Anna en la mano: resulta que en la transcripción de los nombres chinos se sabe a primera vista si se trata de un hombre o una mujer, porqué tanto unos como otros tienen un signo en común que lo demuestra. Y, curiosamente, la mujer también se llama Anna.
¿Sí?
Pues sí.
"Un té con miel para la tres" ∴∴∴





