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Boris Boureau tenía ochenta y dos años y seguía a las personas. Pasaba largas horas del día tratando de descubrir a dónde se dirigía la mujer vestida de rojo o cuántos hijos tenía el vendedor de fruta. Llegaba a su destino y comprobaba que se había equivocado. La mujer de rojo no era una azafata de vuelo, y el hombre de la fruta resultaba tener tres hijas. Lo mejor del día era darse cuenta de la equivocación. Seguía a una mujer amante de las películas mudas hasta las puertas de la Once. Observaba a hombres que soñaban ser pianistas hasta darse cuenta que dominaban a la perfección el lenguaje de signos. Jamás había acertado y jamás esperaba hacerlo. Una de las pocas cosas que le quedaba era la imaginación.
Un día se puso a llover como nunca lo había hecho. Recuerdo que estaba sonando Dream a little, dream of me cuando vi a Boris descender por la calle. Una calle desierta, solo con el chismorreo de la lluvia y un viento estremecedor. Bajé con la intención de protegerlo del agua, pero cuando llegué ya había desaparecido.
Boris Boureau desapareció a los ochenta y dos años. Dejó una casa, un gato y una ilusión. Para entender la realidad, a veces hace falta recurrir a la imaginación.
¿Dónde está, Señora? ∴∴∴
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3 comentarios:
¿Alguien ha visto a Boris Boureau?
Weno, yo creo ke me lo encontré el otro dia, en uno de mis sueños, mientras intentaba buscar algo entre mis pensamientos que me ayudara a conciliar el sueño. No estoy segura de que fuera él pero por su descripción...
podria ser
Avisa a la poli!
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