∴∴∴ Las 17.00 de la tarde y aún estás de buen humor. Los pajaritos cantan, las nubes se levantan. Radiante como la misma Amélie, pero sabes que las expectativas de tu vida van a cambiar en breves momentos.
Y efectivamente al cabo de unos 5 minutos la prosperidad se convierte en pura MIERDA. Aparece La Bestia, una especie de Gollum rechoncho y rojo que se pasea por los pasillos, deseando no ser visto y menos aún, observado. Arrastra su tocho de folios DIN A1 como si de un tesoro se tratase, y en cada uno de ellos solo pueden descifrarse unos extraños símbolos: S+V=P. Es ella, una copia de Jack Nicholson en El Resplandor empuñando su hacha asesina.
En un principio piensas, "Hoy va a ser diferente, su novio ha hecho su faena y puede que esté de buen humor". Pero te equivocas, sigue siendo La Bestia en su mayor exponente. Como una bola de caca en un rincón de tu habitación que debes sacar con la mano porque con la escoba no llegas, como un cáncer que te come por dentro y hace que prefieras estar escuchando villancicos durante 10 horas seguidas. Cualquier cosa.
Y llegas a casa pensando que no sirves para nada y que jamás llegarás a ser nadie. No sabes ni como introducir la llave para abrir la puerta, casi no recuerdas como caminar. Solo te queda llorar en un rincón, meciendo tu cuerpo como si fueses un autista que solo sabe pronunciar una frase: "Sujeto más verbo es igual a predicado, sujeto más verbo es igual a predicado, sujeto más verbo..." ∴∴∴
"Puede darme un calmante, Camarera"
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